"Te contaré algo.

Te contaré algo que no le he contado a nadie nunca.

Algo que no me he contado ni a mí mismo

y que ni siquiera he escrito porque no he podido.

Se trata de algo extremadamente simple y

monófono y por eso creo que no he podido.

Se trata de lo que no he puesto.

De lo que no he podido poner nunca.

De lo que siempre queda fuera, se me queda afuera.

De lo que no he podido incorporar.

Y se trata sobretodo de historias o recorridos

a pie o líneas sinuosas dificultosamente apenas

que bordeando piedras insignificantes avanzan

imperceptibles por la berma más torpe,

de la más fome, de la más lacia de las veredas.

Se trata de la inconsciencia mía y de la luz."



Claudio Bertoni


Tuíter

domingo, 29 de agosto de 2010

Ein, zwei


Antes de mí, tú no eras tú,
Antes de ti, yo no era yo.

Antes de ser Nosotros Dos
No había ninguno de los dos.

(No entiendo cómo podía vivir antes.)




miércoles, 28 de julio de 2010

Nouvelle matinée


Despertar. Así de simple.

Con ganas de cantar, con ganas de bailar, con ganas de reír hasta que te duelan las orejas, con ganas de despertar sin sueño, con ganas de besar, con ganas de amar, con ganas de seguir viviendo.

martes, 4 de mayo de 2010

Av. Pérez Rosales

Mi paciencia nunca es bastante.
Miro mis pies por delante.
El taladro del hotel ya se ha ido.
Sigue una ruta de gente entremezclada
y vías sin terminar.
Un poco de ajedrez, para la estrategia.
¿Estrategia de quienes, para hacer qué?
Nadie lo sabe
y sin embargo,
nadie lo averigua.
(y yo tampoco, gracias.)

Cuando giras noventa grados hacia la derecha
ves esa multitud, no siempre heterogénea
(como pareciera ser)
más bien te quedas con la perspectiva de ser algo ajeno,
pero que también podrías encajar, (¿por qué no?)
Y te cansas de hacer tanto paréntesis en tu análisis.

El frío de Mayo tiene una calidez un tanto peculiar
y peculiar digo, porque me es casi familiar a tu lado.
Contigo el frío es nadie,
como esa gente entremezclada y homogénea
que se concentra en un punto más bien vacío y llano
(ni siquiera es preciso, qué barbaridad).
Tus manos tibias abrigan las mías,
(le has quitado protagonismo a mis bolsillos)
Tu caminar sin quiebre acompaña a mis pies.

A todo esto le hace falta algo
Algo que lo haga concordar
con el paisaje turístico, el ajedrez y el taladro invisible
pero es que, sin duda alguna, este frío de Mayo
nos tiene a ambos sin combustible.

lunes, 22 de marzo de 2010

Tengo miedo


Tu voz se apagaba
Mis manos temblaban
Se me helaron hasta los huesos
Tus sollozos cada vez más obvios
Y tus intenciones más confusas

Tengo miedo de verte
Tengo miedo de ver tu sombra bajo mis pies
Tengo miedo de decir sí
Tengo miedo de tus palabras
Tengo miedo de tus tormentas
Tengo miedo del futuro
Tengo miedo torero.

miércoles, 17 de marzo de 2010


detente a pensar en qué diablos piensa el mundo entero
detente a pensar por qué deberías pensar en lo que piensan los demás
detente a pensar por qué te lo cuestionaste
detente a pensar por qué estamos así

Nada grave, se supone.






Ne me quittes pas, mon cher, ne me quittes pas.
Regina Spektor.

jueves, 4 de marzo de 2010

Golpe del Bicentenario (extracto)

{...} De repente, a las 3:34, suaves movimientos mecen las cunas de cada penquista, y la mano que mece aquellos aposentos comienza a ser más violenta y sacude las casas, los edificios, hospitales, supermercados, tiendas, todo. El piso 14 se sacude como una caja, para todos lados, como la cola de un perro cuando llega su amo, como un espiral, un eterno espiral que no cesa, que lanza los artefactos de la cocina, quiebra tazas, platos, vasos, destruye el estuco del cielo raso, las paredes. En frente se puede ver un edificio que le llueve el vidrio de sus 20 pisos: explotan como bombas de pintura, como una lluvia cortopunzante, transparente, discreta, asesina. “Esta weá no para, la cagó para ser fuerte”, te repites sin cesar, sacude tus cuatro paredes, a ti, tus familiares, tus vecinos, incluso tus amigos de más lejos, tu casa en el Sur, una país, y millones de vidas que caminan por una cuerda floja, llenas de miedo, angustia y desesperación ¿Qué va a pasar con las casas destrozadas sobre la calzada? ¿Quién va a socorrernos ante esta situación catastrófica? ¿Dónde irán a parar cientos de personas que no tienen hogar, porque lo perdieron ante los casi 9 grados Richter que remecieron la ciudad de Concepción? Nunca habías sentido algo así, nunca se te pasó por la cabeza aquella magnitud de movimiento y destrucción. {...}