
"Te contaré algo.
Te contaré algo que no le he contado a nadie nunca.
Algo que no me he contado ni a mí mismo
y que ni siquiera he escrito porque no he podido.
Se trata de algo extremadamente simple y
monófono y por eso creo que no he podido.
Se trata de lo que no he puesto.
De lo que no he podido poner nunca.
De lo que siempre queda fuera, se me queda afuera.
De lo que no he podido incorporar.
Y se trata sobretodo de historias o recorridos
a pie o líneas sinuosas dificultosamente apenas
que bordeando piedras insignificantes avanzan
imperceptibles por la berma más torpe,
de la más fome, de la más lacia de las veredas.
Se trata de la inconsciencia mía y de la luz."
Claudio Bertoni
Tuíter
miércoles, 17 de marzo de 2010
jueves, 4 de marzo de 2010
Golpe del Bicentenario (extracto)
{...} De repente, a las 3:34, suaves movimientos mecen las cunas de cada penquista, y la mano que mece aquellos aposentos comienza a ser más violenta y sacude las casas, los edificios, hospitales, supermercados, tiendas, todo. El piso 14 se sacude como una caja, para todos lados, como la cola de un perro cuando llega su amo, como un espiral, un eterno espiral que no cesa, que lanza los artefactos de la cocina, quiebra tazas, platos, vasos, destruye el estuco del cielo raso, las paredes. En frente se puede ver un edificio que le llueve el vidrio de sus 20 pisos: explotan como bombas de pintura, como una lluvia cortopunzante, transparente, discreta, asesina. “Esta weá no para, la cagó para ser fuerte”, te repites sin cesar, sacude tus cuatro paredes, a ti, tus familiares, tus vecinos, incluso tus amigos de más lejos, tu casa en el Sur, una país, y millones de vidas que caminan por una cuerda floja, llenas de miedo, angustia y desesperación ¿Qué va a pasar con las casas destrozadas sobre la calzada? ¿Quién va a socorrernos ante esta situación catastrófica? ¿Dónde irán a parar cientos de personas que no tienen hogar, porque lo perdieron ante los casi 9 grados Richter que remecieron la ciudad de Concepción? Nunca habías sentido algo así, nunca se te pasó por la cabeza aquella magnitud de movimiento y destrucción. {...}
martes, 23 de febrero de 2010
Desde Marte hasta Venus

Tu aroma, inconfundible brebaje de sueños
Sofocante e impregnante sustancia adictiva
Droga de incalculable valor
Sumérgete en mí cuando menos lo espere.
Inyecta tu penetrante sabor sobre mi,
El de las mañanas, las tardes, las noches
No te despidas con un beso,
(Buddy Richard estaba equivocado)
Sólo que no debieras despedirte,
(No debieras irte)
El olor de tu piel
El calor de tu pecho
El sabor de tus labios
Tu cuerpo y tus palabras embriagantes.
La firmeza de tus brazos
En cada abrazo, cada mínimo contacto.
Quiero vivir en ti
Pour toute la vie.
viernes, 19 de febrero de 2010
Bajo una pequeña estrella

Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado
por alto a cada segundo.
Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo
el primero.
Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco
de un minué.
Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño
a las cinco de la mañana.
Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula,
inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre,
absuélveme, aunque fueras un ave disecada.
Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa.
Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas
respuestas.
Verdad, no me prestes demasiada atención.
Solemnidad, sé magnánima conmigo.
Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.
No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.
Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de ellos,
cada una de ellas.
Sé que mientras viva nada me justifica
porque yo misma me lo impido.
Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas
y que me esfuerce después para que parezcan ligeras.
Wislawa Szymborska
viernes, 5 de febrero de 2010
Clase C
jueves, 14 de enero de 2010
Doesn't matter
He conocido distintos lugares,
cosas que salen de mí, y luego
vuelven como pájaros abandonando el nido,
olas que chocan en las orillas de la playa.
Se me acerca una brisa de leve aroma
y no logro disfrutarla: se ha ido.
Está acariciando mis mejillas, mis pestañas.
Bosteza y me cierra los ojos, me dice adiós.
Aterricé en un lugar lleno de preguntas, carente de respuestas,
plagado de una incertidumbre que a nadie le importa, nadie la cuestiona.
Todo es igual, una rutina, un paso más.
Y sin embargo, existe una luz,
una tenue luz naranja que me cobija cada noche,
y jamás sabré si algún día seré yo quien la cubra,
la tapice, inundando cada paso que dé,
al cruzar la calle, doblar y verla.
No sé si ganamos, o perdemos,
pero estoy bien, creo.
Aquí estaré para llenar esa cubeta de preguntas,
y arrojarlas poco a poco a aquel vacío
que se llama Resignación.