"Te contaré algo.

Te contaré algo que no le he contado a nadie nunca.

Algo que no me he contado ni a mí mismo

y que ni siquiera he escrito porque no he podido.

Se trata de algo extremadamente simple y

monófono y por eso creo que no he podido.

Se trata de lo que no he puesto.

De lo que no he podido poner nunca.

De lo que siempre queda fuera, se me queda afuera.

De lo que no he podido incorporar.

Y se trata sobretodo de historias o recorridos

a pie o líneas sinuosas dificultosamente apenas

que bordeando piedras insignificantes avanzan

imperceptibles por la berma más torpe,

de la más fome, de la más lacia de las veredas.

Se trata de la inconsciencia mía y de la luz."



Claudio Bertoni


Tuíter

miércoles, 18 de abril de 2012

Golpéame en la sien, por favor



Me temo que estamos llegando al final,
el viaje se ha acabado: 
no se olviden del champagne.

Golpéame en la sien, si ves que soy injusto
Hijoputa, cerdo, tal vez enamorado. 
Golpéame en la sien, por favor.

martes, 17 de abril de 2012

No fluye

Dame algún rastro, una mirada oculta, alguna señal, un guiño, pistas, una huella que pueda seguir para llegar al origen o a tu actualidad, a tus pantanos, a tu mente atolondrada por el barro. Mírame y vuelve aquello evidente en lo implícito que tiene un solo lenguaje, algo propio, ineludible, nuestro. Y si no existe, invéntalo, créalo. Yo entenderé con aquellas lenguas que me salen por el corazón, queriendo escapar de la jaula de huesos. Almas queriendo resucitar de su adormecimiento temporal. Orugas hay por todas partes y todas quieren ser mariposas.

lunes, 16 de abril de 2012

sábado, 17 de marzo de 2012

Maldita la hora



A esta hora vienen los achaques.
A esta hora comienza uno a preguntarse cómo hacer.
A esta hora nos pegamos el alcachofazo de lo que sucede.
A esta hora aparecen las canciones.
A esta hora nos acordamos de Neruda, de Mistral, de Huidobro.
A esta hora merecemos dormir y no estudiar.
A esta hora es cuando pienso y cuando decido no hacerlo.
A esta hora podríamos estar.
A esta hora nos necesitamos.
A esta hora quisiera no tener cocina eléctrica (mentira).
A esta hora quisiera que no hubiesen vecinos carreteando.
A esta hora quiero música que me lleve lejos.
A esta hora quisiera sentir un olor, sólo uno.
À cette heure c'est quand je commence a penser 
choses que je ne dois pas penser.
Alors c'est quand je commence a me sentir
seule.

martes, 21 de febrero de 2012

Eurípides no puede tener hijos

Cada vez que veo fotos instantáneas, me dan más ganas de comprarle papel a Eurípides (Mi Polaroid 600), aunque cueste 20 lucas, aunque cueste y valga la redundancia. Son hermosas y espontáneas, es algo tan rápido, sin vuelta atrás, quizás es lo que me falta: la rapidez para hacer algo de inmediato y que no tenga arrepentimiento válido más que la ruptura de lo logrado, pero eso es definitivo: tampoco tiene vuelta atrás.
Suelo tomar libertades -que por cierto, nadie me concede, más que yo misma y mi patudez- para extraer cosas que me gustan, y aquí van algunas fotos instantáneas que adoré.


- esta
- la otra
- aquella
- la siguiente
- la de más allá
- esa
- esa otra
- esa misma
- la que sigue
- algotra
- aquellas cosas
- la vida
- el mundo

Todas sacadas del archivo fotográfico de Facebook de The Impossible Project (sí, estaba intruseando, como dicen las viejas).

lunes, 19 de diciembre de 2011

La otra copa del brindis

Al principio ella fue una serena conflagración
un rostro que no fingía ni siquiera su belleza
unas manos que de a poco inventaban un lenguaje
una piel memorable y convicta
una mirada limpia      sin traiciones
una voz que caldeaba la risa
unos labios nupciales
un brindis

es increíble pero a pesar de todo
él tuvo tiempo para decirse
qué sencillo     y también
no importa que el futuro
      sea una oscura maleza

la manera tan poco suntuaria
que escogieron sus mutuas tentaciones
fue un estupor alegre
sin culpa ni disculpa

él se sintió optimista
                       nutrido
                               renovado
tan lejos del sollozo y la nostalgia
tan cómodo en su sangre y en la de ella
tan vivo sobre el vértice de musgo
tan hallado en la espera
que después del amor salió a la noche
sin luna y no importaba
sin gente y no importaba
sin dios y no importaba
a desmontar la anécdota
a comprender la euforia
a recoger su parte del botín

mas su mitad de amor
                     se negó a ser mitad
y de pronto él sintió
que sin ella sus brazos estaban vacíos
que sin ella sus ojos no tenían qué mirar
que sin ella sus cuerpo de ningún modo era
      la otra copa del brindis

y de nuevo de dijo
qué sencillo
             pero ahora
lamentó que el futuro fuera oscura maleza

sólo entonces pensó en ella
                            eligiéndola
y sin dolor      sin desesperaciones
sin angustia y sin miedo
dócilmente empezó
                  como otras noches
                                       a necesitarla.



Mario Benedetti